viernes, 15 de marzo de 2013

Lobo Gris Mexicano (Canis lupus baileyi)




El Lobo Gris Mexicano (Canis lupus baileyi) es quizá el más claro ejemplo de la extinción virtual de una especie silvestre en su medio ambiente natural, como resultado de la destrucción masiva que en su momento, impuso el estigma social y la contraposición de intereses económicos con los mecanismos para su preservación.

El lobo mexicano, subespecie del lobo gris, se distribuyó históricamente desde el sur del hoy territorio de los Estados Unidos de América -esto es, los estados de Arizona, Nuevo México y Texas- hasta la cuenca de México. Su distribución histórica en México es conocida en los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, el Bajío y la meseta central, llegando incluso hasta Oaxaca; esto es, entre las dos grandes cadenas de montañas llamadas Sierras Madre Oriental y Occidental, respectivamente, y hasta poco más al sur que el Eje Neovolcánico.

Sin embargo, a medida que las poblaciones humanas se expandieron como resultado de los procesos de apertura de tierras para cultivos y actividades ganaderas, las poblaciones de lobos comenzaron a disminuir.

En México los programas intensivos de erradicación comenzaron a ponerse en práctica principalmente en los estados de Chihuahua y Sonora y más tarde en Durango y Zacatecas. Estos programas de control fueron muy exitosos, al grado de que en 1977 fue necesario que México, Estados Unidos y Canadá integraran un comité para lograr reproducir en cautiverio a esta especie, con el fin de contribuir a la recuperación de las poblaciones silvestres de estos hermosos cánidos.

La visión de largo alcance del Proyecto de reintroducción tiene por objetivo final lograr la reintroducción de grupos familiares de lobos mexicanos en varios bosques del país, que constituyan el núcleo de poblaciones silvestres viables y sanas para lograr la permanencia a largo plazo de la subespecie en territorio mexicano.